La menopausia es el cese permanente de la menstruación que ocurre normalmente en torno a los 50 años. Un tercio de la vida de una mujer transcurre en esta época, por lo que es esencial prestarle mucha atención.

La mujer llega a esta etapa siendo una persona joven, pero con una mayor madurez, cuenta con responsabilidades familiares, con grandes objetivos laborales y con una vida sexual activa. Es más, la menopausia puede llegar antes de lo esperado, y se puede notar a través de diferentes síntomas: nido vacío, cambios físicos, trastornos del sueño, etc. A primera vista puede parecer el fin de la etapa joven de una mujer, pero, visto desde otra perspectiva, puede ser el principio de una etapa maravillosa en la que la madurez y la plenitud nos cambie la percepción de la realidad. 

Eso sí: es muy importante contar con una serie de especialistas para cuidar la salud, realizando medicina preventiva y controlando los dolores de la mujer que influyen en su calidad de vida. 

¿Cuándo es normal la aparición de la menopausia?

Suele aparecer entre 45 y 55 años. Por debajo de esas edades se considera menopausia prematura, y por encima: menopausia tardía. Se han dado casos de menopausia precoz, que es cuando aparece antes de los 40 y, además,  requiere tratamiento. 

¿Qué son los sofocos y cómo se evitan?

Los sofocos afectan al 80% de las mujeres perimenopáusicas (12 meses anteriores y posteriores a la menopausia). Consiste en un enrojecimiento y un aumento de la temperatura de 1 o 2 grados en la cara y en el cuello. Suelen presentarse con taquicardias transitorias seguidas de irritabilidad y ataques de ansiedad. Estos episodios suelen durar 3 minutos e, incluso, 10 minutos. 

Una buena solución es el tratamiento con isoflavonas de soja, ya que disminuye  de forma significativa hasta un 45% los sofocos y un 62% la sudoración nocturna. 

¿Puede provocar osteoporosis?

La osteoporosis es una enfermedad en la que los huesos se vuelven débiles y aumenta el riesgo de padecer roturas. 

El déficit de hormonas hace que se cambie el metabolismo del hueso, es decir, se incrementa la destrucción del mismo y disminuye su formación. Esto se puede juntar con algún caso donde la mujer tenga algún tipo de déficit en el consumo de calcio, por lo que se puede confirmar que las mujeres con menopausia son más propensas a sufrir esta enfermedad. Es por ello que se recomienda un aporte extra de calcio y vitamina D durante esta época. 

¿Por qué tengo relaciones sexuales dolorosas?

Con el descenso del estrógeno (hormona) que produce la menopausia, disminuye también la producción de moco, por lo que la vagina está menos lubricada. 

Para solucionar este problema es recomendable usar lubricantes hidrosolubles. Muchas mujeres utilizan estrógenos locales, que, debido a su consumo constante, ha determinado en una mejora evidente de sus relaciones sexuales. 

Aunque muchos de estos tratamientos no son definitivos y tampoco son cómodos, ya que deben aplicarse previos a mantener relaciones sexuales. Además, un alto porcentaje de mujeres abandonan el tratamiento antes de finalizar, volviendo la sequedad y el dolor. Existen otros tratamientos alternativos, como el caso del láser de diodo (no quema y no duele) y permite, en tan solo 2 o 3 sesiones, recuperar la lubricación vaginal de forma natural. 

¿Son normales las pérdidas? 

Si durante el periodo de menopausia tienes pérdidas de orina, se debe, por un lado, a la carencia de estrógenos, los tejidos se debilitan y son más frecuentes las pérdidas involuntarias de orina. Por otro lado, la musculatura pélvica está debilitada, para ello te recomendamos realizar ejercicios de Kegel o técnicas de electroestimulación para fortalecer el suelo pélvico y reducir las pérdidas de orina. 

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