El punto G femenino ha sido y sigue siendo, en muchos casos, protagonista de muchos mitos. Vamos a conocer algunas verdades sobre el punto G en este post.

Esta área es una zona muy erógena que encontramos en la anatomía femenina, detrás de la zona púbica y alrededor del orificio uretral. Otro nombre con el que también se le conoce es punto Gräfenberg, dado que este doctor fue su descubridor (de ahí haber tomado la inicial “G”).

Cuando estimulamos esta zona, la mujer es capaz de llegar a experimentar un placer sexual muy fuerte, produciendo orgasmos de mayor intensidad, e incluso pudiendo provocarse lo conocido como «eyaculación femenina», que levanta tantos debates sobre si es posible, o si no.

En algunas culturas se provoca la ablación, evitando de este modo que las mujeres puedan disfrutar de sus relaciones sexuales en su vida adulta. Sin embargo, a pesar de que en las culturas occidentales las mujeres gozamos de la libertad para poder hablar de sexo y de qué les excita más, sigue habiendo mucho desconocimiento en torno a esta zona, y muchas mujeres afirman, incluso, que de tenerlo, no lo encuentran.

Posturas para favorecer su estimulación

Hay algunas posturas sexuales que favorecen el contacto con la zona donde se halla el punto G y que, por tanto, provocan con mayor facilidad una estimulación de la misma.

La más típica es el perro invertido, donde el hombre se arrodilla frente a la mujer, la cual está tumbada de espaldas. Las piernas de ella deben colocarse sobre los hombros del hombre.

La mujer arriba también es una postura que favorece la estimulación del área que rodea la zona del punto G.

La postura conocida como el maquinista también es muy recomendable. Consiste en que la mujer se tumbe de lado mientras el hombre se arrodilla frente a ella, apoyándose sobre una de tus piernas y envolviendo su tronco con la otra.

Mitos y realidades del punto G

Lo cierto es que existen muchos mitos sobre el punto G que no son ciertos, por lo que es a través de este post queremos exponer las realidades en torno a esta zona de placer femenino.

La localización del Punto G

Para hallar su verdadera localización, hay que probar y experimentar. Lo más probable es que no siempre se encuentre en la misma zona, por lo que debes tener paciencia e ir probando diversas posturas y juguetes sexuales hasta que al fin lo encuentres. De todas formas, normalmente se encuentra en torno a las 13 u 11 si hablásemos de la vagina como un reloj. Prueba a buscarlo, ya sea sola o acompañada.

El famoso «botón»

Muchas personas imaginan el punto G como un botón sobre el cual una ligera estimulación provoca un intenso placer. Sin embargo, esto no es verdad. Para que produzca esa intensa descarga placentera, es necesario estimular la zona de manera continuada hasta alcanzar el orgasmo.

No te obsesiones con localizarlo

Una relación sexual placentera depende más del propio erotismo del acto que de la estimulación de los puntos sexuales.

Es necesario llegar a una excitación adecuada para posteriormente poder disfrutar del sexo. Por ello, no te obsesiones por encontrar el punto G. Céntrate en disfrutar y deja que el placer vaya llenando poco a poco todo tu cuerpo.

Descubre el mito

Una realidad es que a algunas mujeres les cuesta obtener placer en sus relaciones sexuales porque les cuesta localizar su punto G. Para ello, se puede realizar un engrosamiento de esta zona de de una manera sencilla.

A través de una infiltración de ácido hialurónico en la zona, engrosarás la pared vaginal y provocarás que la localización del punto G sea mucho más sencilla, produciéndose con mayor facilidad la llegada a un orgasmo muy intenso. Descubre el tratamiento pulsando aquí.

En Benuren podemos llevar a cabo esta sencilla intervención, en la que tu placer durante las relaciones sexuales aumentará considerablemente. ¡Olvídate de decir que no encuentras tu Punto G!

Si deseas recibir más información al respecto, no lo dudes. Contacta con Benuren, estaremos encantados de resolver todas tus dudas. Puedes ponerte en contacto con nosotros mediante nuestro formulario. No lo pienses más, ¡hazlo por ti!

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