El liquen escleroatrófico vulvar está más presente entre las mujeres adultas de lo que pensamos, sobre todo entre mujeres que han llegado ya a la menopausia. El principal problema que presenta esta patología para nuestras pacientes es que, cuando se ponen en nuestras manos para que le podamos realizar el tratamiento indicado, ya han pasado por varios diagnósticos y tratamientos previos que no estaban enfocados en tratar de forma directa esta patología.

Si no se trata a tiempo, el liquen escleroatrófico vulvar puede causarnos daños en nuestro tejido e, incluso, estamos expuestos a sufrir alteraciones dentro de la zona afectada.

Por ello, es importante realizarse revisiones ginecológicas anuales o acudir al ginecólogo si notamos alguna alteración en nuestra zona íntima.

¿Qué es el liquen escleroatrófico vulvar?

El liquen escleroatrófico vulvar es una patología que afecta, sobre todo, a la zona de los genitales, pero que también puede afectar a la zona anal. Se caracteriza principalmente por un picor e irritación de la zona afectada, acompañado de manchas blancas en la zona afectada.

Suele darse principalmente en la zona de los genitales, aunque puede llegar también a afectar otras partes del cuerpo más allá de esta zona, pero esto sucede con menor frecuencia.

Cualquier persona puede contraer liquen escleroatrófico, aunque se da con mayor frecuencia entre las mujeres postmenopáusicas.

 

Síntomas del liquen escleroatrófico vulvar

El liquen escleroatrófico vulvar es una patología que presenta una sintomatología muy concreta en la zona de los genitales. 

Los síntomas que puede provocar el liquen son los siguientes:

  • Enrojecimiento de la zona afectada.
  • Picazón de los genitales, lo cual puede causarnos lesiones.
  • Malestar o dolor en la zona afectada.
  • Manchas uniformes de color blanco.
  • Desgarro o sangrado de la zona.
  • Relaciones sexuales dolorosas.
  • En casos en los que la patología está muy avanzada, puede provocar sangrado, ampollas o, incluso, llagas ulceradas.

Por eso, ante el anuncio de cualquiera de estos síntomas, lo mejor es no dejarlo pasar y acudir a nuestro ginecólogo, para que nos pueda realizar un examen previo y poder tratar el liquen desde el primer momento.

Con qué frecuencia aparece el liquen

Según datos de la Academia Española de Dermatología y Venereología, el liquen escleroatrófico afecta a 1 de cada 300-1.000 personas. También, según un estudio realizado por Aurora Guerra, del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario 12 de octubre de Madrid, afecta más a mujeres que a hombres, con una proporción de 10/1 y aparece normalmente en edades comprendidas entre los 40 y 60 años, aunque también puede darse en la población más jóven.

Por lo que se ha podido comprobar, el liquen es más frecuente que se dé en las etapas de la vida de las mujeres en las que sus niveles de estrógenos son menores y tienen edades comprendidas entre los 40 y 60 años. 

¿Cómo afecta el liquen a la vulva?

El liquen escleroatrófico puede afectar de diferentes formas a la vagina, en función de cuán desarrollada esté esta patología. Durante su progresión, el liquen puede evolucionar de tal forma que termine causando fisuras, rigidez en la entrada de la vagina y fusión de los labios menores, provocando de esta forma la pérdida de parte de la anatomía de nuestra vulva.

En el caso de que el liquen se encuentre en la zona perianal, puede causar picores que deriven en fisuras y dolor al realizar nuestras deposiciones.

Las infecciones urinarias o molestias son comunes en pacientes que presentan esta patología.

¿Qué tratamientos existen para tratar el liquen escleroatrófico vulvar en la actualidad?

En la actualidad, el o los tratamientos que se apliquen para paliar el liquen escleroatrófico en la actualidad tienen como objetivo, por un lado, aliviar los síntomas como el picor o el escozor, el ardor y el dolor; intentar evitar que el liquen evolucione hasta tal nivel que empiece a provocar lesiones en la vulva de la mujer y corregir las secuelas que haya podido dejar esta patología en el cuerpo de la paciente.

Para que el tratamiento sea lo más efectivo posible y el liquen escleroatrófico sea detectado antes de que dañe o provoque alguna lesión o alteración en el tejido, lo más recomendable es realizarse revisiones de forma periódica o acudir a un especialista ante el más mínimo de los síntomas.

En los casos más avanzados de liquen escleroatrófico o en los casos en los que la patología no remite ante tratamientos a base de corticoides tópicos o emolientes e hidratantes, se recomienda el uso de otras técnicas que ayuden a regenerar el tejido dañado.

El láser vaginal es una de las técnicas más innovadoras que se utilizan en la actualidad para combatir el liquen escleroatrófico vulvar y que, además de regenerar el tejido de la zona afectada por esta patología, también es capaz de devolver el aspecto que tenían nuestros genitales antes de sufrir dicha afección.

Este tratamiento ha abierto un gran abanico de posibilidades en el mundo de la ginecología y de la ginecoestética, ya no solo a la hora de tratar atrofias y patologías que puedan causar daños y alteraciones en nuestra zona íntima, sino también a la hora de hacer que nuestros genitales vuelvan a tener el aspecto que tenían anteriormente.

Es por ello que el láser ginecológico de diodo de BeNuren es uno de los mayores avances tecnológicos en el mundo de la ginecología: no quema, no duele y es completamente respetuoso con el cuerpo.

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